Antes de enseñarle a caminar,
hay que enseñarle a quererse
En este mundo una niña empieza a mirarse distinto muy temprano. Se compara con las demás, se mide frente al espejo, escucha comentarios sobre su cuerpo de gente que no debería opinar, y aprende — sin que nadie se lo diga — que su valor depende de cómo se ve.
Cuando eso no se trabaja a tiempo no se queda en el certamen: se queda en ella. Y aparece años después como ansiedad, como una relación difícil con la comida, o como una niña brillante que simplemente dejó de atreverse.
Por eso la autoestima no es un módulo de este taller. Es el piso sobre el que se para todo lo demás. Se trabaja antes que después: prevenir es infinitamente más fácil que reparar.
¿Y si el problema no es la comida, sino la culpa con la que la comemos?DOMINTE · el proyecto de salud mental del que Arantxa es parte
La forma en que te hablas importa más de lo que imaginas.DOMINTE · Domina tu mente
La presión sobre el cuerpo
No se ignora: se nombra, se conversa y se desarma. En la sala no hay comentarios sobre peso, tallas ni dietas — ni en broma. Se habla de energía, de fuerza y de dormir bien, no de kilos.
La comparación
Están compitiendo entre ellas y eso no se esconde. Se conversa de frente: qué le envidio a otra y qué me está mostrando eso de mí. Aquí cada niña compite con la de ayer.
Los comentarios
Del jurado, de las redes y también de las compañeras de curso que no entienden nada de este mundo. Aprenden qué hacer con un comentario feo, cuándo no responder y a quién contarle.
Herramientas que quedan
Respiración antes de salir a escena, su frase de bolsillo, cómo cambiar el diálogo interno y un plan escrito para el día malo. Cosas que sirven en el escenario y también en la sala de clases.
Nadie queda sola
Al terminar, cada niña se va sabiendo exactamente a quién puede escribirle cuando lo esté pasando mal. Grupo de seguimiento incluido, y asesoría online o presencial si la familia la necesita.
Alguien que ya pasó por ahí
Arantxa acaba de recibir críticas sobre su cuerpo y su forma de ser en televisión abierta y frente a todo el país. No lo cuenta como drama: lo cuenta como prueba de que se puede seguir de pie.
La señal más importante del día
Que ninguna niña se vaya sintiéndose menos que otra. Ninguna. Si una participante termina el taller queriéndose un poco más de lo que llegó, el día ya valió — camine perfecto o no.
Una corona no se gana en la pasarela.
Se gana antes.
Se gana en los meses en que nadie mira: cuando aprendes a entrar a una sala, a sostener la mirada, a hablar de lo que te importa sin que te tiemble la voz, y a volver a intentarlo cuando algo sale mal.
Eso no se improvisa el día del certamen. Se entrena. Y casi nunca hay alguien que se siente a explicárselo a una niña de verdad, con nombres, precios, rutinas y errores propios.
Este workshop es exactamente eso: un día completo con alguien que acaba de recorrer el camino y que llega con el manual abierto.

La promesa
Cada niña se va con su caminata corregida, su postura trabajada, una causa propia que sabe contar en treinta segundos, y un cuaderno con todo lo necesario para seguir preparándose sola en casa. Y con algo que no cabe en ningún cuaderno: la certeza de que ser ella misma no es un riesgo, es su ventaja.
La pasarela que hizo
hablar a todo Chile
Lo que de verdad
nos preocupa
Una niña que entra al mundo de los certámenes va a escuchar cosas. De la gente del rubro, de jurados, de redes sociales. Y también — muchas veces lo más duro — de sus propias compañeras de curso, que no entienden nada de este mundo y opinan igual.
Arantxa acaba de pasar por eso, en televisión abierta y frente a todo el país. Recibió críticas, comentarios sobre su cuerpo y sobre atreverse a hacer las cosas distinto. Y siguió.
Por eso este taller no enseña solo a caminar. Enseña a sostenerse.
Ser diferente no siempre es fácil… y si hay algo que quiero demostrar, es que no necesitas dejar de ser tú para llegar lejos.Arantxa Ramírez

Tres veces al día se apaga la música
y se habla de verdad
Lo que me incomoda
Cada niña cuenta qué le cuesta cuando la miran y qué comentario todavía le suena en la cabeza. Sin cámaras y sin adultos mirando.
La otra versión
Arantxa toma cada una de esas cosas y les da vuelta la mirada. Muchas veces lo que una niña cree que es su defecto es lo que la hace memorable.
Lo que me llevo
Al cierre, cada una dice qué se lleva y qué deja aquí. Se van más livianas de como llegaron.
Las reglas de la sala
Nadie comenta el cuerpo de nadie — ni el propio. Aquí no se compara: cada niña compite con la de ayer. Se puede parar cuando se necesite. Nadie sube al escenario obligada. Cero conversaciones sobre peso, tallas o dietas restrictivas: ni en broma.
Qué se aprende
Técnica de pasarela
Eje, caminata, marcas, giro, pausa y salida.
Postura y actitud
Hombros, cuello, manos y respiración. Cómo se ve por fuera lo que sientes por dentro.
Expresión y confianza
Mirada, sonrisa real y respuestas breves frente a un jurado.
Presencia escénica
Música, luces y público. Ensayo con condiciones reales.
Preparación integral
Rutina, descanso, redes y manejo de los nervios.
Mi causa
Toda reina necesita algo que defender. Aquí cada niña encuentra la suya.
Programa tentativo
Los horarios se ajustan según el número de participantes y el recinto.
Cómo reservar
Fecha
Agosto 2026 · por confirmar
Lugar
Los Ángeles, Región del Biobío
Duración
Jornada completa · 09:30 a 17:30
Para quién es
- Niñas que participan o quieren participar en certámenes
- Candidatas de Miss Mini Los Ángeles 2026
- Niñas que quieren trabajar seguridad y expresión, sin competir
Qué traer
- Ropa cómoda y un cambio de ropa formal
- Tacos de práctica según edad, y zapatillas
- Botella de agua y colación
- Ganas de equivocarse y volver a intentarlo
Incluye materiales, Cuaderno de la Reina, banda, diploma,
fotografías y acceso al grupo de seguimiento.
Asesoría online y presencial de acompañamiento: valores por confirmar.
